“¡No me conteste una…!”: Neme terminó a gritos tras respuesta de ministro De Grange por aluvión
José Antonio Neme perdió la paciencia en Mucho Gusto durante una entrevista al ministro de Obras Públicas, Louis de Grange, por el aluvión en Las Condes y los recortes a Senapred en la Ley de Presupuestos.
La pregunta que encendió la entrevista
Este viernes, el ministro De Grange fue entrevistado en el matinal de Chilevisión para abordar la emergencia en Las Condes. Neme partió directo: le pidió que, pese a que no es parte de su cartera, hiciera un llamado al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, para reconsiderar los recortes presupuestarios en Senapred mientras se discute el presupuesto.
El secretario de Estado respondió que es necesario «tomarse la sopa fría»: a su juicio, además de aluviones también existen terremotos y otras emergencias, por lo que las decisiones de largo plazo deben esperar a que pase la contingencia.
Del cruce al reclamo en vivo
Neme insistió en que, si Chile es un país vulnerable a las emergencias, esa realidad le daba la razón a quienes piden revisar los recortes. De Grange replicó que no había dicho eso y destacó que el presupuesto de Obras Públicas aumentó, con foco en obras hidráulicas e infraestructura resiliente.
El conductor volvió a la carga y preguntó si el país sería menos vulnerable con más recursos para prevención. El ministro respondió que también habría mejor salud y educación con mayor inversión, comparación que Neme calificó de obviedad, pidiéndole que respondiera sobre la emergencia. Cerró el diálogo diciendo que no había entendido la respuesta.
El desahogo tras la salida del ministro
Ya sin De Grange en pantalla, Neme dedicó unos minutos a explicar su molestia. Dijo conocer al ministro hace años e incluso entrenar en el mismo lugar, pero discrepó de su postura: no cree que un aluvión sea comparable a un terremoto, aunque ambos tengan elementos de sorpresa y fuerza.
Recordó además que especialistas llevan semanas advirtiendo sobre la activación de quebradas, y lo hizo alzando la voz. Al final, reconoció su propio traspié: «Prometí que no iba a gritar y grité igual».

