¿Por qué nos comemos las uñas?
Comernos las uñas, procrastinar o evitar ciertas tareas pueden ser estrategias de supervivencia que en el pasado nos ofrecieron protección. Esta es la conclusión de un reciente estudio titulado "Explosiones controladas en salud mental", presentado por el psicólogo clínico Dr. Charlie Heriot-Maitland.
La investigación, que se basa en años de trabajo clínico y terapéutico, destaca cómo el cerebro prioriza la previsibilidad y la seguridad sobre la comodidad y la felicidad. Según Heriot-Maitland, "nuestro cerebro funciona como una máquina de supervivencia". Está diseñado no para maximizar nuestra felicidad, sino para asegurarnos de que sobrevivamos.
El experto señala que, a lo largo de gran parte de la historia humana, ser sorprendido podía implicar peligros fatales. Por ello, "el cerebro prefiere el dolor predecible al riesgo de lo desconocido".
El estudio sugiere que, frente a la incertidumbre, el cerebro puede optar por conductas autodestructivas menores en lugar de arriesgarse a situaciones más grandes e impredecibles. La procrastinación, aunque genera estrés y frustración, también puede servir para evitar enfrentar temores, como el miedo al fracaso o al juicio. La psicóloga Thea Gallagher, directora de programas de bienestar en NYU Langone Health, añade que "las conductas que consideramos 'autosabotaje' podrían ser, en realidad, intentos del cerebro por gestionar el malestar".
¿CÓMO PUEDO DEJAR DE COMER LAS UÑAS?
Dado que morderse las uñas es un hábito y un acto reflejo que surge como respuesta a la ansiedad, la forma más efectiva de superarlo es con el apoyo de un psicólogo, quien puede ayudar a establecer pautas de comportamiento que faciliten el control de este impulso.
Además, se puede considerar la opción de visitar a un odontólogo para que diseñe una férula especial que impida el contacto entre los dientes incisivos superiores e inferiores, lo que dificultará el corte de las uñas con los dientes. Este tratamiento puede extenderse por un mes y medio, durante el cual el paciente puede comenzar a dejar de lado este hábito, y hasta ocho meses para recuperar la apariencia estética de los dedos.
También existen productos farmacéuticos, como un esmalte de uñas incoloro con un sabor extremadamente amargo, que provoca rechazo al llevarse el dedo a la boca.
Otros remedios que pueden ser útiles incluyen:
- Envolver las puntas de los dedos con tiritas o esparadrapo para crear una barrera entre las uñas y los dientes.
- Mascar chicles (sin azúcar, por supuesto).
- Reemplazar el acto de morderse las uñas por una actividad que requiera concentración, lo que ayudará a distraer la mente.
- Realizar ejercicio físico para reducir la ansiedad.
Si necesitas ayuda psicológica. Puedes reservar tu hora psicológica en el siguiente enlace: Agendar HoraRecuerda que pedir ayuda es un signo de fortaleza y el primer paso hacia el bienestar.

